Lecturas y lecturas

Hay lecturas que son complacientes, que no problematizan al lector, que entretienen como un pasatiempo, una telenovela, una comedia romántica. Y están muy bien para eso: para pasar el tiempo. Son como caramelos: uno los disfruta mientras duran, pueden levantarte el ánimo, se pueden compartir, generan un placer momentáneo, pero no alimentan.

Me gustan los caramelos, pero sé que no puedo vivir solo comiendo caramelos. Y sobre todo sé que NO QUIERO vivir solo comiendo caramelos.

Me gusta que un libro me desestabilice, me cuestione, me plantee problemas irresolubles. “Un hachazo en la cabeza” dijo alguna vez alguien que aún no puedo descubrir. Si no es así, ¿cómo crezco? ¿Cómo aprendo? ¿Cómo descubro cosas nuevas? ¿Cómo me reconozco?

No se puede vivir recibiendo hachazos en la cabeza cada día. Porque al final uno se parte en tantos pedacitos que es difícil rejuntar. Pero no me resigno a transcurrir sin dejarme interpelar por los otros, ni sin generar un mínimo cambio en quienes me lean.

Acerca de kareche

Escritora y editora. Profesora de castellano y Literatura. Especialista en Literatura infantil y juvenil.
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