La lectura o el mapa para hallar la isla del tesoro

Quiero en primer momento agradecer a Myriam Pirsch por su invitación, especialmente por lo que significó en cuanto a generarme un espacio personal y profesional de reflexión. Esto de las “Prácticas del lenguaje” es una expresión muy interesante del Diseño curricular por lo que implica en su amplitud. Pero tiene tantos aspectos y posibilidades que puede resultar inabarcable sin un buen mapa.

Mi experiencia profesional –que ella muy bien señalaba– en distintos ámbitos: la docencia, la escritura, la edición, el blog, está basada en diferentes “prácticas” del lenguaje. Podría, tratando de definir mi trabajo, decir que lo mío es enseñar lengua y literatura; escribir; leer y editar lo que otros escriben; leer, comentar y compartir lo que otros escriben y leen…

Pero en realidad, mis prácticas del lenguaje –como las de todos los seres humanos– comienzan antes incluso de una decisión profesional. Yo escuchaba, hablaba, leía y escribía aun antes de descubrir mi vocación, mi profesión.

Si tuviera que pensar en un hilo conductor entre todas las facetas de mi trabajo, sin lugar a dudas, ese hilo es la lectura. Me gustaría decir que mi profesión es la de “lectora”.

Vengo de un hogar en donde los libros eran objetos cotidianos y preciados. Había en mi casa una enorme biblioteca y varias colecciones que nos estaban destinadas (la colección Robin Hood, la Billiken, una de animales cuyo nombre no recuerdo, las series de Nancy Drew y de los Hardy Boys), pero estaban los otros libros, los de los adultos, los que leían mis padres, mis mayores. Sabíamos que esos libros nos esperaban…

El placer de leer se convierte en deseo de compartir ese placer. Comentar lo que uno lee, lo que uno siente al leer. Mi vocación docente pronto se vio teñida de ese deseo. En el aula siempre intenté ser una promotora de lectura. Buscar textos que pudieran motivar a mis alumnos, inducirlos a experimentar esas sensaciones que nos produce la lectura, que son inexplicables (no podría tampoco describírselas a ustedes) y que solo se conocen a través de la propia experiencia. Para que a alguien le guste leer, primero deberá leer. Y no un libro, sino probablemente muchos…

Esa vocación de lectora despertó en mí una segunda vocación: la de la escritura. La lectura es siempre un diálogo. Lo más obvio es decir que se dialoga con el autor, pero lo cierto es que el autor ya no está ahí cuando nosotros leemos el libro. Añoramos (yo lo añoro) dialogar con Oscar Wilde, pero solo tenemos su primer parlamento: la obra. Después, mientras la leemos, empezamos a dialogar con nosotros mismos. Lo que sentimos, lo que pensamos, lo que descubrimos al leer tiene que ver fundamentalmente con nosotros mismos. Somos nosotros, de repente expuestos en las hojas de Oscar Wilde. A veces, no siempre, la respuesta aparece a través de la escritura. Yo estoy convencida de que todos los seres humanos tenemos vocación de lectores y de escritores. Aunque no todos publiquen, eso es secundario.

El blog ha sido un camino para que las vocaciones de leer, compartir lo leído y escribir, se unieran. Un medio. El modo que en un determinado momento me permitió indagar el mundo virtual, tan en contacto con el mundo real. Yo misma me sorprendo con los resultados. Cuando aparecen comentarios, sugerencias, mails desde lugares tan lejanos en el espacio geográfico, pero tan cercanos en las intenciones y deseos, no dejo de sentirme sorprendida y feliz por el alcance que las redes pueden dar a nuestros impulsos.

A diario llegan consultas de docentes (algunos ex-alumnos, otros absolutos desconocidos), agradecimientos de padres porque según parece algo de allí los ayudó con las tareas de sus niños, comentarios de lectores que acuerdan o desacuerdan con mi visón de algún libro. Un verdadero espacio de intercambio y de crecimiento.

Leer, escribir y compartir lo que leo es mi trabajo: como docente, como editora, como bloggera. Todo parte de un mismo lugar: la lectura. Y todo apunta a un mismo lugar: la lectura. De mi lectura, hacia las lecturas de los otros; de las lecturas de los otros hacia mis nuevas lecturas.

Como quien ha descubierto la isla del tesoro y no puede evitar fotocopiar el mapa.

 
Karina Echevarría

Primeras Jornadas Prácticas del Lenguaje – ISFD N° 51 – Pilar – 25 y 26 de octubre de 2012

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Acerca de kareche

Escritora y editora. Profesora de castellano y Literatura. Especialista en Literatura infantil y juvenil.
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2 respuestas a La lectura o el mapa para hallar la isla del tesoro

  1. Angeles dijo:

    Muy bueno, Karina. Un placer poder compartir con vos las diferentes prácticas del lenguaje..

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