Alicia en el País de las maravillas de Lewis Carroll(3)

Tercer Capítulo

-¡Qué extraño que es todo esto! –se decía Alicia mientras caminaba- ¿Quién será Mariana? ¿Por qué el conejo la mandaría a buscar sus guantes? Yo quería explicarle que se había equivocado, pero estaba tan enojado…, y además no me dio tiempo.

Por fin llegó a una hermosa casita, entró sin golpear y corrió escaleras arriba. Se encontró con una habitación prolijamente arreglada. Había una chimenea, una mesa y una cama sobre la cual había dos pares de guantes blancos. Alicia tomó uno y estaba por salir, cuando vio una botella. Entonces se dio cuenta de que tenía sed, y sin pensar lo que hacía, se la tomó entera.

Inmediatamente empezó a crecer. Quiso salir, pero ya no pasaba por la puerta. La habitación le quedaba muy chica, así que sacó las manos por las ventanas, una pierna por la puerta y la otra por la chimenea. Por suerte, paró de crecer antes de que la casa estallara, pero ahora estaba atrapada y casi no podía moverse.

-Bill, ¿qué es eso que sale por la ventana? –preguntó entonces el conejo que acababa de llegar.

-No sé, Señor, parece una mano –dijo una vocecita desconocida para Alicia.

-La puerta está trabada. Traé la escalera y entrá por la chimenea.

Bill, quienquiera que fuera,  obedeció al conejo y Alicia sintió cosquillas en el pie que salía por la chimenea.

-Acá parece que hay un pie –dijo Bill al conejo.

-Debe ser un monstruo. Prendamos fuego en la chimenea para que se queme y salga –dijo el conejo. Alicia no esperó un segundo, y de una patada mandó a Bill volando a aterrizar en el jardín.

-¡Hay que incendiar la casa! –gritaba el conejo desesperado-. ¡Hay que matar al monstruo! –y empezó a tirar piedras contra las ventanas.

Otros animales que habían llegado al oír los gritos hicieron lo mismo que él y Alicia sintió que un montón de piedritas le llovían en los brazos. Algunas entraban en la habitación y se convertían en galletitas. Alicia tomó una y la mordió. Inmediatamente empezó a achicarse otra vez. Cuando tuvo el tamaño suficiente para pasar por la puerta, salió corriendo. En el jardín había un montón de animales, entre ellos Bill que era una lagartija, pero Alicia no se detuvo y siguió corriendo hacia el bosque.

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Acerca de kareche

Escritora y editora. Profesora de castellano y Literatura. Especialista en Literatura infantil y juvenil.
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