Alicia en el País de las maravillas de Lewis Carroll (1)

(adaptación de Karina Echevarría)


Primer Capítulo

 

Alicia empezaba a aburrirse de estar sentada junto a su hermana a la orilla del río. Su gata Dina dormía y su hermana leía un libro sin ningún dibujo. “¿Qué puede tener de divertido un libro sin dibujos?”, pensaba Alicia mientras deshojaba una margarita.

Entonces vio pasar un conejo un poco raro. Era blanco, con ojos rojos, ¡con anteojos, abanico y una par de guantes! Corría como loco y miraba un reloj mientras protestaba:

— ¡Qué tarde! ¡Qué tarde!

Alicia no lo pensó dos veces. Se levantó de un salto y siguió al conejo. Llegó hasta la puerta de un túnel, debajo de las raíces de un árbol, y entró. Estaba muy oscuro, y no veía dónde pisaba. De repente, tropezó y empezó a caer. Caía y flotaba, ¡como si se tirase en un paracaídas!

Pensaba que nunca llegaría al fondo cuando por fin aterrizó sobre un montón de hojas secas.  Se levantó y se sacudió el vestido mientras miraba alrededor. Estaba en una habitación sin ventanas, y con una sola puerta muy chiquita. A través de ella se veía un jardín hermoso, y también le pareció ver al conejo blanco que se alejaba corriendo.

—¡Qué pena que soy tan grande! —se dijo a sí misma—. Me encantaría ir a ese jardín. Entonces vio sobre una mesa un pan que decía “COMEME”. Sin pensar lo que hacía, Alicia le dio un buen mordisco al pan e inmediatamente empezó a crecer y crecer hasta convertirse en un gigante.

—¡Esto está cada vez peor!, ¿qué voy a hacer? —dijo y se puso a llorar, porque encima había quedado un poco apretada en la habitación. Lloró un buen rato, hasta formar un charco con sus lágrimas.

Entonces vio una botella que decía “TOMAME”, y se la tomó toda de un trago. Al instante empezó a achicarse, tanto que pronto quedó sumergida en el charco de lágrimas que ella misma había formado. Claro que ahora era un verdadero mar de lágrimas.

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Acerca de kareche

Escritora y editora. Profesora de castellano y Literatura. Especialista en Literatura infantil y juvenil.
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2 respuestas a Alicia en el País de las maravillas de Lewis Carroll (1)

  1. Miguel dijo:

    El problema de “tomame”, es que puede interpretarse como “agarrame”. Sé que es más coloquial “tomar” una cocacola, pero es más claro al sentido “beber”. “Bébeme” me parece más claro (además al lector adulto, el “tomame” le suena más a telenovela venezolana subida de tono, je, je)
    Es, por supuesto, una opinión de lector.-
    Saludos.-

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