Alimentar el entusiasmo

Como todas las cosas en la vida, la lectura requiere de nuestra voluntad. Y la voluntad solo se alimenta genuinamente de entusiasmo. No basta la obligación, no basta la fuerza coercitiva que desde afuera impongan padres y maestros. La lectura nos requiere entusiastas, ávidos, deseosos.

Aquí viene, entonces, el verdadero interrogante ¿qué es aquello que despierta esas expectativas en el lector? ¿cuál es la maquinaria que activa el entusiasmo de un lector?

Estoy segura de que no es un único factor, y que además es sumamente variable en cada ser humano. Sin embargo hay un componente en todas esas variables, y es un componente afectivo. A riesgo de resultar cursi, me atrevería a afirmar que al ser humano lo entusiasma todo aquello que se empapa en el componente afectivo. Ya lo decía Silvio “solo el amor alumbra lo que perdura”, lo demás no perdura, no se sostiene, no entusiasma.

Para tener lectores entusiastas es necesario primero tener amantes de la lectura. Y el amor a la lectura solamente puede llegar por contagio. Por eso es fundamental la relación de tríada que menciona Daniel Pennac: padre, hijo y libro, en los primeros años; maestro, alumno y libro, al llegar la escolaridad; o en síntesis: lector iniciado, lector potencial y libro.

Pero esa tríada tiene un cuarto elemento que resulta fundamental, porque es el que realmente puede generar el entusiasmo, y es el afecto. Leerle a alguien es fundamentalmente hacerle una caricia, es amarlo, es establecer un lazo afectivo que lo abraza, pero no lo abraza solo, lo abraza junto al libro y a la acción misma de leer. De ese abrazo continuo seguramente salga un lector entusiasta.

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Acerca de kareche

Escritora y editora. Profesora de castellano y Literatura. Especialista en Literatura infantil y juvenil.
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2 respuestas a Alimentar el entusiasmo

  1. curro dijo:

    leer debe ser un placer no una obligación cuando es obligado no se lee agusto

  2. Marcela Odero dijo:

    “Leer es andar desvelado por una pasión” dijo Marcelo Percia. Y la pasión se ofrece como experiencia. A veces, al lado del lector hay un otro capturado por esa pasión. Entonces, probablemente, haya nacido un lector.

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