¿Por qué la literatura es también para los niños?

En la página del Plan Provincial de lectura “Misiones lee”, encontré un interesante artículo de Marcela Carranza sobre la literatura infantil y las limitaciones que nos ponemos como autores, editores y docentes a la hora de seleccionar o escribir textos. Creo que es un tema difícil de sintetizar, y más aun de permitirnos llegar a una única respuesta.

Comparto el link para los que quieran leerlo completo, muy recomendable, y les dejo cuatro fragmentos que creo yo sintetizan lo más sustancial  y, por supuesto, abren al debate y la reflexión:

Cuando los textos para niños que enseñaban a ser educados en la mesa, a decir “muchas gracias” y a lavarse los dientes parecían haber caído en el cajón de lo obsoleto, nos encontramos con una literatura, y un modo de concebir toda la literatura para niños destinada a la transmisión de “valores”.

Pero, como nos lo demostró la Duquesa de Lewis Carroll, cualquier texto literario, incluso las grandes obras de la literatura para niños y para adultos, puede ser leído como una parábola, como una alegoría que encierra el tesoro oculto a descubrir: el mensaje edificante, la receta de cómo pensar y actuar en el mundo, la moraleja, el valor de moda.

La experiencia de la lectura como experiencia estética es todo lo contrario a recibir las instrucciones oficiales acerca de cómo interpretar el mundo y actuar en él. La literatura no transmite certezas, más bien abre interrogantes. Hay algo de inefable en la experiencia estética; algo que no se puede decir. Por ello quizás los silencios, las sorpresas, las ambigüedades son tan frecuentes en los textos literarios.

La literatura y el arte son inquietantes porque no nos permiten conformarnos con lo que ya creemos que sabemos sobre el mundo. ¿Es necesaria la literatura en la vida de los niños? ¿Son necesarios los poetas para niños?

http://blogs.mcye.misiones.gov.ar/misioneslee/2009/12/21/%C2%BFpor-que-la-literatura-es-tambien-para-los-ninos-por-marcela-carranza/

Sin duda, nos movemos por un estrecho camino. Es difícil no salirnos hacia un lado o hacia el otro. Tal vez el equilibrio lo hallaríamos siendo auténticos en lo queremos transmitir, sin dejarnos influenciar por las exigencias del mercado, de la escuela, de la sociedad. Pero somos  esa sociedad, y esas influencias son parte de nosotros, las hemos ido adquiriendo desde el momento en que dejamos de ser niños. Tal vez sea necesario, de alguna manera, volver a ser niño, para escribir para ellos.

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Acerca de kareche

Escritora y editora. Profesora de castellano y Literatura. Especialista en Literatura infantil y juvenil.
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