Leer x leer

Literatura para chicos y no tan chicos

Archivar como 24 diciembre 2010

Feliz Navidad!!!

Publicado por kareche en diciembre 24, 2010

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Cómo me gusta leer…!!!

Publicado por kareche en diciembre 16, 2010

Foto de María Echevarría

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The Windmill Farmer

Publicado por kareche en diciembre 9, 2010

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Las historias nunca se terminan

Publicado por kareche en diciembre 4, 2010

Mi tía Marta siempre cuenta unos cuentos maravillosos. Bah, en realidad los cuentos no son tan buenos, lo que pasa es que ella los cuenta de una manera especial, sabe darle vida a los personajes: hace voces extrañas tapándose la nariz, inventa caras de miedo, de alegría, de tristeza, y le encanta difrazarse y dramatizar la historia que nos cuenta

- Contanos un cuento, contanos un cuento, contanos un cuento… – mis hermanos y yo no la dejábamos en paz ni un segundo. Hasta que un día, estábamos por irnos a dormir cuando mi tía se cansó y nos dijo que se le habían agotado las historias y que ya no nos podría contar más cuentos. La miramos asombrados y dijimos:

- No puede ser, las historias nunca se acaban.

- ¿Ah, no? Pues a mí se me acabaron, ya no se me ocurren más historias que contar.

- Bueno, pero esto que nos decís podría ser parte de una historia, una historia en la que se acaban las historias.

- Esto me suena como el cuento de la buena pipa – protestó mi tía – y ¿se puede saber cuál va a ser el final de esta historia?

- Claro, los chicos van al kiosco y compran una bolsa de historias, entonces la tía las va sacando despacito de la bolsa, de a una, y como si fueran globos las infla con todo el aliento que lleva dentro, y la historia se va estirando, cambia de color, se eleva, flota en el aire, vuelve a bajar…

- Hasta que alguien la pincha y se revienta.

- Y sí, a veces pasa eso con las historias y con los globos, si se los infla demasiado, revientan, sobre todo si anda cerca alguien con un alfiler… Pero en nuestra historia eso no pasa, la tía empieza a contar los cuentos uno tras otro y al final, con el último los chicos se quedan dormidos… – no había terminado de decir esto cuando se me cerraron los párpados y me dormí. Mis hermanos roncaban hacía un rato largo. Pero entre sueños me pareció que mi tía hacía algo: con mucho cuidado desinflaba los globos y los volvía a guardar en la bolsa. Por eso yo sé que las historias nunca se terminan…

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