El haiku es una composición poética tradicional japonesa. Su origen probablemente se remonta al siglo VIII, como parte de otras composiciones más extensas llamadas renga (poemas vinculados) en los que un poeta consumado proponía los tres primeros versos, y luego se continuaba con el aporte de otros. Esos tres primeros versos recibían el nombre de hokku. Durante el siglo XV, el hokku llegó a constituir, en ocasiones, un poema independiente.
Trasladado al castellano, el poema resulta una estructura de tres versos de 5, 7 y 5 sílabas respectivamente, sin rima. Suele contener una palabra clave o kigo, que indica o alude a la estación del año a que se refiere. Tradicionalmente el haiku buscaba describir fenómenos naturales y los aspectos que identificaban el cambio de estaciones en el paisaje y en las actividades humanas. Se caracteriza por su sencillez, su naturalidad y la condensación de una idea en una breve pincelada. Con pocas palabras, se nombra el universo.
Los siguientes ejemplos, tomados del libro “Haiku” de Tom Lowenstein, están traducidos desde su idioma original, por lo cual pierden la métrica, pero no la esencia del haiku. Los tres poetas vivieron entre los siglos XVII y XVIII.



Los haiku pueden unir la melancolía con su aspecto humorístico, del mismo modo que los niños pueden pasar del llanto a la risa. En palabras de Lowenstein: “Los poetas del haiku abarcan estos paradójicos extremos y los expresan con la limpia sensibilidad de los niños, lo que da al haiku su sutil pero enérgica magia.”
No tienen contraindicación para ninguna edad, pero tal vez por esa simpleza, que no descarta profundidad, los haikus son textos que pueden acercarse a los niños. Para leerlos con ellos y para intentar escribirlos con ellos, ¿por qué no?
Del libro Haikus para niños de Luz del Olmo, de Editorial Verbum:
Agua en la fuente.
Colores y sonidos.
¡Es primavera!
* * *
Rayo de luz.
Blanca espuma del mar,
¿vienes o vas?
Porque me gustaron, porque me contagiaron esa serenidad oriental y esa síntesis tan particular del mundo, yo me animo con estos:
HAIKUS ESTIVALES
* * *
Silencio cálido
hollado a mediodía.
Una chicharra.
* * *
Nubes oscuras.
Huele a tierra mojada.
¡Qué chaparrón!
* * *
Tibio vapor
tras cortinas de lluvia.
Se asoma el sol.
* * *
Ahora espero los de ustedes, especialmente los de aquellos que no están en verano. A ver si nos contagian un poquito de frescura en sus haikus. Vamos, que así se aplica aquello de lo bueno si breve… dos veces bueno.